Oponerse al matrimonio gay es racional, no religioso

Muchos cometen el error de pensar que la oposición al matrimonio homosexual es religiosa. Un amigo en Facebook recientemente colocó este comentario: “¿Habían notado alguna vez que las mismas personas que dicen que el matrimonio es una institución religiosa sólo piensas que las personas LGBT(1) no deberían casarse? Ellos nunca parecen objetar que se casen los hindúes, musulmanes, budistas o ateos.”

Esto es un perfecto resumen de la ignorancia con la que muchos (aunque no todos) los defensores del matrimonio homosexual operan. Y creo que su ignorancia es culpa en gran medida de los partidarios religiosos del matrimonio tradicional que han olvidado las categorías de la razón y la naturaleza.
Muchas veces los cristianos presentan nuestros argumentos a favor de la familia tradicional haciendo alusión a la Escritura y hablando del “diseño de Dios para el matrimonio”. Por ejemplo, Billy Graham(2) recientemente emitió una declaración en apoyo a Chik-fil-A(3) y a sus dueños, la familia Cathy, en el cual decía: “Cada generación enfrenta diferentes problemas y retos, pero nuestra normas debe ser medidas siempre por la palabra de Dios. Agradezco el apoyo público de la familia Cathy a la definición de Dios del matrimonio.”. El mismo Dan Cathy dijo: “Creo que estamos invitando el juicio de Dios sobre nuestra nación cuando levantamos nuestro puño y le decimos a Él que ‘nosotros sabemos mejor que tú lo que constituye el matrimonio’ y yo pido la misericordia de Dios para nuestra generación que tiene tal soberbia, arrogante actitud para pensar que tenemos la audacia de definir lo que es el matrimonio.”
No es de extrañar, pues, que la población general piense que la oposición al matrimonio homosexual sea un asunto puramente religioso. Y como tal, puede ser marginado. De hecho, debe ser marginado, pues nuestra cultura asume una división fundamental entre la fe y la razón. La raíz de esta división se remontan a la época medieval con la teología nominalista y voluntarista de Guillermo de Occam(4), quien concebía a Dios no como razón sino como voluntad arbitraria. La religión llegó a ser considerada como irracional. Y casi todos los cristianos modernos – tanto protestantes como católicos – aceptan esta división, habiéndola absorbido del ambiente cultural.
Hay una razón por la que Occam nunca fue canonizado. La más amplia tradición cristiana ha reivindicado que Dios es racional. En primer lugar, la inteligibilidad de la creación sugiere un intelecto racional como creador. En segundo lugar, los primeros versículos del Evangelio de Juan afirman que el logos – la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios – era Dios y el agente de la creación. La mayoría de las traducciones transcriben logos como “Palabra”, pero puede ser traducido como “Razón”: “En el principio fue la Razón… y la Razón era Dios”. La división entre fe y razón (así como de la religión y la plaza pública) no proviene necesariamente de la teología Cristiana. Por el contrario, la amplia tradición Cristiana ha visto la fe y la razón operando en armonía. Juan Pablo II escribió en Fides et Ratio que “la fe y la razón son como dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad”, que la fe y la razón necesitan la una de la otra, esto proporciona un terreno común para creyentes y no creyentes, y que la separación entre la fe y la razón conduce a la violencia. Benedicto XVI recogió estos temas en su discurso de Ratisbona. Usted no encontrará mayor defensor de los derechos de la razón que la Iglesia Católica. Y así, la ironía del debate del matrimonio homosexual es que los tradicionalistas están esgrimiendo argumentos basados en la razón y la naturaleza mientras que la cultura secular es ahora en gran parte irracional a pesar de su trompeteo de la razón, como la ruptura de la fe y la razón ha derivado en el nihilismo en el que el mayor bien es el cumplimento de todo lo que deseen consensuadamente dos adultos. ¿Es todo lo que puede decir la razón?, ¿Qué todo vale con tal de que nadie más salga herido?
Estas afirmaciones son controvertidas, por supuesto. Es una maniobra común del postmodernismo afirmar que todas las apelaciones a la objetividad de la naturaleza y la razón no son más que mascaradas de las instancias culturales para obtener el poder. Necesitamos continuar teniendo estas discusiones. Pero por ahora, en términos simples, considere lo siguiente: ¿Es el “No matarás” una verdad de fe o una verdad de la razón?, ¿Vamos a derogar las leyes que prohíben los asesinatos por que su prohibición se encuentra en un texto religioso?
Por supuesto que no. Por eso, cuando gente religiosa reflexiva propone argumentos en la plaza pública basados en la razón, no deberían ser descartados. Por ejemplo, respondiendo a los comentarios del Rahm Emanuel, Alcalde de Chicago, que había declarado a Chick-fil-A como “restauranta non grata”(sic), el Cardenal George sugirió en su blog: “Sería bueno dejar de lado cualquier enseñanza religiosa y leyes estatales y comenzar de cero, desde la naturaleza misma, cuando se habla de matrimonio”. A continuación, destacó los siguientes puntos:
El matrimonio existía antes que la Iglesia y el Estado. Por lo tanto, “ni la Iglesia ni el Estado inventaron el matrimonio y tampoco pueden cambiar su naturaleza”.
El matrimonio se refiere a la complementariedad física de los sexos. “La unión sexual de un hombre y una mujer es llamado acto marital debido a que dos se convierten físicamente en uno en una forma que es imposible entre dos hombres o dos mujeres”.
A pesar de que el matrimonio precede al Estado, el Estado tiene el interés de regular el matrimonio, el cual es una institución pública, con la finalidad de “asegurar la estabilidad en la sociedad y la adecuada protección y crianza de las siguiente generación de ciudadanos”.
La Iglesia también está interesada en regular el matrimonio, “debido a que Jesús elevó la unión al nivel de simbolizar su unión con su Cuerpo”. Para los Católicos, al menos, la armonía entre la razón y la fe, entre la naturaleza y la gracias, significa que aquello que existía antes incluso de que Jesucristo fuera concebido – agua, pan, vino, matrimonio – puede ser elevado al nivel de sacramento.
El Cardenal, de esta forma, sostiene que el Estado tiene la obligación no de definir el matrimonio de acuerdo a la aprobación del capricho del cuerpo político en un momento determinado sino proteger el matrimonio como un bien natural anterior al Estado. La Iglesia también tiene un doble deber, ya que está en deuda no solo con la naturaleza sino también con la revelación.
Debido a la armonía entre la fe y la razón, los cristianos pensantes pueden hablar del matrimonio en ambas categorías. Y a veces confundimos las categorías lo que provoca desconcierto en el público en general. Pero no nos engañemos: Nuestra defensa del matrimonio no es un acto de prestidigitación en el cual tratamos de forzar lo que conocemos únicamente por revelación al público.

Observe que nadie está empujando leyes que obliguen a la participación en los sacramentos o prohíban la participación en una fe particular. Por el contrario, estamos preocupados por el buen común, una preocupación racional motivada por nuestra misma fe. Convencidos de que la razón y la naturaleza nos enseñan la verdad acerca del matrimonio, continuaremos argumentando en la plaza pública acerca de los bienes públicos de matrimonio, que ninguna sociedad o persona puede prosperar a la larga dando coces contra el aguijón de la razón y la naturaleza.
Leory Huizenga es el Director del “Christian Leadership Center” de la “University of Mary” en Bismarck, Dakota del Norte. Su página web personal es LeroyHuizenga.com
Traducido por GS
Traducción para la Gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe, en honor a mi Ángel Guardian y la expiación de mis pecados
Original en: http://www.firstthings.com/onthesquare/2012/08/opposing-gay-marriage-is-rational-not-religious

Notas del Traductor:
(1) Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, por sus siglas en inglés
(2) Famoso Pastor Bautista norteamericano
(3) Par mayor información sobre este asunto en español consulte: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=37787
(4) Guillermo de Occam u Ockham, 1280 – 1349), fraile franciscano y filósofo escolástico inglés.

Un Comentario

  1. Joan Albert

    Me parece un artículo muy aclarador. Y muy buena traducción. Gracias!

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