Rebelión reverente

Por Bad Catholic

Hay un planteamiento que el hombre super-hiper-liberado se hace acerca de la postura frente a la oración católica, un planteamiento con el que yo también estoy familiarziado. Él ve a una persona arrodillada, las manos juntas, su reverencia, y su postura y piensa – si es un pagano-super-liberado – “¡Rebélate! ¡Deja de temer y lloriquear delante de tu dios! ¿Es que acaso no tienes orgullo? y si en cambio es un cristiano-super-liberado – “¡Dios es Amor! ¡No te acobardes! ¡A Él no le importa tu postura, tus ropas, Él quiere una relación personal contigo y nada más! ¡Relájate!” Esta, por supuesto, es una reacción similar a la que hace el huraño adolescente católico que pretende pensar por sí mismo por primera vez.

Huelga decir que ambos planteamientos tienen una visión completamente equivocada de la reverencia. La reverencia no es una sumisión, sino una rebeldía. Existe un dios que rivaliza con el Dios Cristiano, un dictador contra el que luchamos cada día. Su nombre es Entropía. Él dicta que todas las cosas se rompen, todos los edificios se derrumban, los animales se descomponen, y la vida, sin importar lo viva que esté, se termina.

Este es el dios que Cristo destruye. Él destruye la Entropía – esa gran Ley Universal de la Pereza – y afirma que la muerte no es el final, sino la vida. Que la Tierra no se reducirá a polvo sino que será rehecha hasta la eternidad. Que algunas cosas evolucionarán hasta su perfección, no se desvanecerán en la nada. Nosotros estamos llamados a participar de esta rebelión contra la Entropía, de mirar hacia adelante a una nueva vida después de la muerte, y no nos conformaremos con ser reducidos y simplemente desaparecer. Somos Cristianos – La Muerte está muerta.

La reverencia entonces, consiste en unirnos a esta rebelión. Si un ser humano permanece de pies en una habitación y permanece allí una hora sin nada que hacer, sucumbiría a la entropía. Empezaría estando de pies, luego sentado, y finalmente tumbado. Se desmoronaría.

La auténtica rebelión no puede ser estar encorvado en Misa, porque el encorvamiento es a lo que de forma natural sucumbimos con el tiempo suficiente. La auténtica rebelión consiste en arrodillarse, enderezar nuestro cuerpo y juntar nuestras manos. Desafiamos activamente a la ley de la Entropía en cada Misa, y deberíamos hacer igual en cada una de nuestras oraciones. Mientras que el contínuo grito del ateismo que piensa que los cristianos tienen miedo de Dios como un dictador autoritario es falso. Nosotros Le honramos y Le adoramos, sí, pero también nos unimos con Él en la batalla contra el desmoronamiento de todas las cosas. Y hay que destacar que si esto es una sumisión cobarde frente a Dios, permanecer ahí encorvado sin hacer nada es una sumisión cobarde todavía mayor a la Naturaleza. Elige a quien quieres obedecer. En cuanto a mí y a los míos…

Traducido por PG

Original en Rebelión reverente

Un Comentario

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