La inmoralidad de la Amable Fornicación

Por  Anthony Esolen

El argumento más común entre los Amables Fornicadores es estar “comprometidos” el uno con el otro por amor, y este compromiso tendría suficiente peso moral como para justificar sus acciones.

Pero este argumento no puede ser tomado en serio. En la pareja o se está comprometido el uno con el otro para siempre, o no se está comprometido. Si se está ¿qué les impide casarse? Ese concepto de “Lógica de la Paz” tiene un trayecto corto. El hombre es la única criatura que puede hacer una promesa, comprometer su futuro para otra persona, aquí y ahora. Si hace tal promesa de buen grado, entonces naturalmente debería desear hacer esa promesa en público.

Una promesa privada se apoya demasiado en sentimientos privados, y en caso de conflicto, implica el testimonio de una persona y su interpretación contra el de la otra. Pero cuando tu haces una promesa pública, ante un representante de la Iglesia, entonces se convierte en un voto solemne, tu estás diciendo, “hago este voto, y te doy la autoridad para mantenerlo.” El “papelito” del que algunos Amables Fornicadores se burlan es un símbolo de que ese voto se ha hecho ante la comunidad cristiana, y de que uno se somete a todas las leyes relativas a ese voto – incluso la revolución sexual no ha conseguido destripar en este sentido las leyes del todo.

El “compromiso” de los Amables Fornicadores es, entonces, una equivocación. Parece como que implica todo lo que implica el matrimonio, pero no es así. Los Amables Fornicadores se mienten a sí mismos, se mienten el uno al otro, y mienten a los demás. Supongamos que ya han fijado la fecha de la boda. O bien tienen la intención de respetar esa fecha, o no. Si optan por lo primero, ¿por qué tienen relaciones sexuales ahora? ¿Por qué consuman antes de casarse?

La intención de hacer un voto no es lo mismo que hacerlo. ¿Porqué debería el acto que trae a la vida un niño preceder el voto que dispone un nacimiento en el seno de un amor indisoluble? ¿Por qué el acto que dice, en lenguaje corporal, “todo lo que soy te pertenece para siempre”, debería preceder al voto en el idioma de su aprobación y su establecimiento en la comunidad que defiende su autenticidad? ¿Es sólo porque los Amables Fornicadores quieren montar una fiesta y les lleva un tiempo prepararla, o porque quieren una “boda por la Iglesia” (sin guardar los mandamientos de la Escritura)? ¿Por qué no practican la continencia antes de la fecha?

Y es aquí donde llegamos al centro de la cuestión. Una acción consumada es inconfundible, pero una intención es vaga y cambiante. Los Amables Fornicadores quieren casarse, con el tiempo. Pero quieren tener relaciones sexuales ahora. Si dices a los Amables Fornicadores que ya tienen fecha para la boda, “debéis vivir separados durante el próximo año, manteniendo la castidad”. ¿Cuales serán las opciones? Ellos pueden decir, “no podemos confiar en nosotros mismos; sería mejor apelar a la Lógica de la Paz.” O “¿qué importancia tiene la castidad?” – En cuyo caso se contradicen, porque realmente han estado reclamando todo el tiempo, implícitamente, que el acto sexual es una gran garantía de amor inquebrantable , y ahora se quiere tratar como algo poco importante, como si se les pidiera abstenerse de ir al cine. Otra opción es que estén de acuerdo. Si lo están, ¿por qué no han practicado la castidad todo el tiempo?

La razón no es difícil de encontrar. Los Amables Fornicadores quieren tener relaciones sexuales. Se encuentran atractivos el uno al otro. Salen a tomar algo, a ver un partido. Pronto una cosa lleva a la otra. Los más escrupulosos lo pospondrán un tiempo, mientras tanto, haran un montón de acciones que violan la letra y el espíritu de la castidad. Pueden ser muy legalistas en su comprensión de la moral sexual: “No haremos eso hasta que sintamos que realmente nos queremos y estemos comprometidos”

Comenzarán la actividad sexual no porque se quieran el uno al otro, sino para descubrir si se quieren el uno al otro; no es un acto de libre entrega, sino de prueba. Hay incluso detalles más retorcidos. Los Amables Fornicadores dirán, “estamos comprometidos el uno con el otro”, pero dado que el compromiso se haya en el reino del sentimiento y la intención, más que en el voto en público, no se puede estar muy seguro de lo que implica el compromiso, ya sea para sí mismo o para el otro. El cuerpo, en las relaciones sexuales, dice “es un acto conyugal”. Sin embargo, el Amable Fornicador, en la cima del placer sexual, tiene una reserva: “me he comprometido para descubrir si esto sería aceptable como acto conyugal.” Su pareja podría pensar “a menos que haga esto, no podré casarme con ella.”

La Amable Fornicación, entonces, es una extraña mezcla de hedonismo, amor genuino y comprometido, despreocupación por los niños que podrían ser concebidos, distanciamiento de la comunidad, buenas intenciones, y deshonestidad. Y todo ello, una violación de la la Palabra de Dios.

Traducido por PG

Original en La inmoralidad de la Amable Fornicación

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