El fin del aborto (no será bonito)

Por: Kristen Walker

He estado leyendo un libro fascinante de Thomas Sowell, economista, profesor de la Universidad de Stanford y del Instituto Hoover llamado Black Readnecks & White Liberals (Cuello-Rojos Negros y Liberales Blancos – Un cuello-rojo es un adjetivo para referirse despectivamente de la gente pobre del Sur de EEUU. N. del T.). En un ensayo titulado “La Historia Real de la Esclavitud”, Sowell analiza las complejas razones por las cuales la mayoría de los americanos que fueron moralmente opuestos a la esclavitud no lo hicieron del lado de los abolicionistas radicales. Una gran cantidad de razones detuvieron a buenos hombres – incluyendo a Washington y Jefferson –  a apoyar cualquier esfuerzo que simplemente declarara libres y les soltase al mundo y la más importante de estas preocupaciones fue el bienestar de los propios esclavos.

Sowell cita a Edmund Burke, el filósofo británico del siglo XVIII y opositor a la trata de esclavos:

… Burke puso el problema, como puso tantos otros, en el contexto de las limitaciones inherentes a las circunstancias. Aunque veía la esclavitud como “un mal incurable” Burke estaba preocupado por lo que sucedería a los propios esclavos después de su liberación, así como las implicaciones de su libertad para la sociedad que los rodea.

Las “mentes de los hombres están paralizadas” dijo Burke,”debe preceder a la donación de la libertad”  mediante el desarrollo de la población esclavizada de la capacidad para funcionar como miembros responsables de una sociedad libre…

En ningún momento vio Burke ésta como una cuestión abstracta sin considerar el contexto social y las consecuencias y peligros de dicho contexto.

La esclavitud es tan antigua como la humanidad y tan extendida como el mundo. El mundo islámico fue notable por su comercio de esclavos. Los eslavos fueron notorios esclavos. De hecho la palabra “esclavo” proviene del eslavo. Los árabes y los africanos del norte esclavizaron europeos, europeos esclavizaron otros europeos, africanos a otros africanos. Todo el mundo esclavizaba a alguien. Fue el último grito. Sowell continúa:

Si bien la esclavitud fue común a todas las civilizaciones así como a pueblos considerados como incivilizados, sólo una cultura desarrollo un rechazo moral contra ella: La civilización occidental…

La esclavitud no murió calladamente y por su propia voluntad. Cayó luchando hasta el final y perdió sólo por que los europeos tuvieron armas de fuego primero.

¿A dónde voy, una y otra vez, con la esclavitud?
Al pensar sobre el aborto – lo cual hago con bastante frecuencia –  vuelvo a la cuestión de la esclavitud una y otra vez. Ambos son graves males morales – comprar, vender y poseer esclavos así como procurar y cometer abortos – que en algún momento han sido reconocidos como derechos legales por nuestra nación. Ambos implican el poder absoluto e incuestionable de un ser humano sobre otro. Ambos son una carga emocional, una cuestión de división que parten a la nación prácticamente a la mitad, aunque, en esto caso, no geográficamente.

Aquí están dos inquietantes razones acerca del aborto:

1.      El aborto no terminará sin pelear. Ahora, antes de que vayan a chillar a los medios de información locales que estoy a punto de poner una bomba en una clínica e inspirar otro episodio de “Los Pro-vida son violentos” para la serie de televisión “La Ley y el Orden”, déjenme aclarar algo: No estoy hablando de explosivos. Este movimiento se ha consolidado desde hace mucho como no-violento y cualquiera que de desvíe de este camino es sonoramente condenado… mucho mas fuerte que, por ejemplo, los carniceros como Brigham y Gosnell (dueños de clínicas abortistas en EEUU que enfrentan cargos criminales, N. del T.) los son por la multitud a favor del aborto, pero estoy divagando.

No estoy prediciendo otra Guerra Civil. No creo que sea particularmente una buena idea considerando el costo de una vida norteamericana por cada 6 esclavos liberados en su época. Conozco buena gente que moriría por poner fin al aborto pero pongamos esto en un segundo plano.

No, lo que quiero decir es, que al igual que con la emancipación de los esclavos, el fin del aborto será algo a lo que la ley tendrá que obligar a la otra mitad inconforme del país. Podrá no ser sangriento pero será incómodo.

Creo firmemente, por varias razones tanto intelectuales como espirituales, que en vida podré ver la revocación de la Roe (se refiere a la sentencia Roe Vs. Wade de la corte suprema de EEUU que en los 70’s liberalizó el aborto y se basó en un caso falso de violación, N. del T.). Como todos sabemos bien, esto no significa en absoluto el fin del aborto en nuestro país, pero es primer paso fundamental y aún queda un camino muy largo hacia la convertirlo en un crimen punible.

Cambiar los corazones esta bien y es bueno, pero si creemos que haremos esto uno a la vez hasta que todos sean pro-vida y que todos se abrazarán y se reunirán a cantar en una colina y que nadie abortará mas, seríamos unos ilusos. En algún momento, tendremos que hacer el aborto ilegal. Tendremos a un montón de gente realmente muy enojada.

Cerca de la mitad de la población no lo tomarán con calma. Será un parte aguas traumático.

2.      Como Burke antes de mi, estoy considerando los resultados prácticos y tangibles y preveo que surgirán muchos problemas. A menos de que se hagan cambios en la forma en que los jóvenes perciben y aprenden sobre la sexualidad y sólo si se produce un cambio sustancial en el enfoque del norteamericano promedio  hacia la responsabilidad personal, vamos a tener problemas. Si cerca de un millón de bebés nacerán cada año de madres que no están preparadas para cuidar de ellos, la presión sobre varios programas de ayuda gubernamentales [en EEUU] – WIC, Medicaid, etc. – será desastroso para un sistema federal que ya se encuentra en problemas.

Probablemente escucharás de los Anti-vida arrojarte una pregunta retórica: “¿Qué se supone que haremos con todos esto nuevos bebes?”, a lo que usualmente respondo: “Es un problema complicado pero sé que la respuesta no es matarlos dentro del vientre materno”.

Sin embargo, mientras rechazamos la malvada idea Nazi de que es mejor que esos bebes no nazcan, es mejor tomar en serio este problema si queremos una buena vida para esos niños y una América próspera en donde puedan crecer.

La solución a este problema es simple pero no sencilla. Comentaremos esto en otra ocasión

Traducido por GS
Traducción hecha para la gloria de la Santísima Trinidad y para la expiación de mis pecados

El original en The end of abortion (will not be pretty)

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